Publicado: 08.09.2017 - 13:24 | Última actualización: 02.12.2020 - 10:10

Cambiá la cultura - Campaña de lucha contra la violencia hacia las mujeres

Lanzamos una campaña para dar visibilidad a la violencia machista en ámbitos de la cultura.

En los distintos ámbitos de la actividad cultural existen conductas que se relacionan con el ejercicio del poder y derivan en abusos y desigualdades.

La campaña, que tiene como mensaje central “Cambiá la cultura”, apunta a promover cambios en las conductas que deriven en formas más sanas de vincularnos.

La difusión se hace a través de piezas de televisión, radio y gráfica, con mensajes dirigidos directamente a las mujeres que trabajan en espacios culturales, pero que también alcanzan al conjunto de la sociedad.

Esta iniciativa se suma a las acciones que la Intendencia está desarrollando en el marco de Noviembre, mes de lucha contra la violencia hacia las mujeres.

La Intendencia creó el espacio “Cultura libre de violencia”, que ofrece atención a mujeres que hayan vivido o estén viviendo situaciones de violencia en ámbitos culturales.

Este servicio, gestionado por la Asociación Civil El Paso, cuenta con un equipo de psicólogas y abogadas que brindan contención emocional y psicológica a las mujeres, así como asesoramiento y acompañamiento legal para el acceso a la Justicia en los casos que así lo requieran.

Las personas interesadas en solicitar una entrevista al equipo técnico de este espacio deben comunicarse a los teléfonos: 2309 6171 o 091 981 154.

La División Asesoría para la Igualdad de Género propone esta campaña en el marco de Noviembre Mes Internacional de Lucha Contra la Violencia hacia las Mujeres, con el fin de sensibilizar a la población montevideana sobre la violencia hacia las mujeres, niñas y adolescentes.

En Uruguay casi siete de cada diez mujeres han vivido situaciones de violencia basada en género en algún momento de su vida, según la primera encuesta nacional de prevalencia sobre violencia basada en género y generaciones (2013).

La violencia hacia las niñas, adolescentes y mujeres es producto de una desigual distribución de poder, de la asimetría en las relaciones sociales y la persistencia de un sistema patriarcal. Se manifiesta de variadas formas, a veces más evidente y otras de manera más oculta. Puede expresarse en la familia, el trabajo, la comunidad, el Estado; su objetivo siempre es someter y controlar.

La violencia se sostiene en las desigualdades de género que se desarrollan diariamente en nuestra vida cotidiana. En el ámbito laboral, existen brechas salariales entre varones y mujeres (según datos de Inmujeres, en promedio las mujeres perciben 91,0% de los ingresos por hora que reciben los varones). Las mujeres no son valoradas de la misma manera que los hombres a pesar de tener un buen desempeño laboral, y existen barreras para que accedan a altos cargos de dirección, además de ser pasibles de acoso sexual en este ámbito.

Aunque mujeres y varones tienen jornadas laborales similares, cuando ellas llegan a sus hogares continúan con las tareas domésticas y de cuidado, por lo tanto recae sobre las mujeres una mayor carga global de trabajo que limita su tiempo de ocio y recreación.

Según estadísticas de género de Inmujeres de 2014, dos tercios del tiempo de las mujeres está destinado al trabajo no remunerado, y el resto al trabajo remunerado (64,6% y 35,4%, respectivamente), mientras que los varones dedican 31,9% de sus horas a actividades de trabajo no remunerado, y el 68,1% restante lo dedican al trabajo remunerado.

Las mujeres transitan con temor y vergüenza por las calles, por lo que no pueden disfrutar de la ciudad plenamente. En los espacios públicos las mujeres son foco de acoso sexual callejero, sus cuerpos pueden ser observados, tocados y violados. La persistencia de estas desigualdades basadas en las estructuras de género en las que la sociedad está organizada sienta las bases de las violencias extremas que arrojan altas cifras de asesinatos por año: mujeres que mueren en sus casas a manos de su pareja o ex pareja, mujeres que son asesinadas en los ámbitos públicos.

¿Cómo podemos cambiar esta realidad? Reflexionar sobre las actitudes cotidianas que, sustentadas en relaciones desiguales de poder, generan desvalorización, así como comenzar a desnaturalizar los modelos de ser mujer y ser varón socialmente esperados es un primer paso para iniciar un cambio cultural hacia relaciones libres de violencia.

SPOTS PARA DESCARGAR

Compartir esta página
Dependencia responsable: 
SORIANO 1426, piso 2
1950 8670 / 8671
igualdad.genero@imm.gub.uy
Lunes a viernes de 10.15 a 15.45 horas
Ir al Facebook de la Intendencia de Montevideo
Ir al Twitter de la Intendencia de Montevideo
Ir al Instagram de la Intendencia de Montevideo
Ir al canal de Youtube de la Intendencia de Montevideo