Homenaje a Gonzalo Carámbula
En el acto participaron el intendente de Montevideo, Mario Bergara; la directora del Departamento de Cultura, Débora Quiring; el ex intendente de Canelones y senador de la República, Marcos Carámbula; la senadora Liliám Kechichián y el director del Teatro Colón de Buenos Aires, Gerardo Grieco.
El cambio de nombre es un homenaje a Gonzalo Carámbula, quien se destacó como diputado, director de Cultura de la Intendencia de Montevideo y director de la Secretaría de Comunicación Institucional de Presidencia de la República, quien falleciera en el año 2015.
Carámbula desarrolló una gran experiencia en la gestión cultural, lo que le permitió ser consultor para UNESCO en los temas de cultura y patrimonio, así como integrar el equipo de consultores contratado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Instituto Nacional de Cultura de Perú.
Durante la dictadura fue co-fundador y editor de la revista La plaza de la localidad de Las Piedras, fundador del diario Cinco días, clausurado por la dictadura, y director del diario La hora. También integró el consejo editorial de la revista Cultura y desarrollo de UNESCO y formó parte del equipo redactor de la Agenda 21 de la Cultura.
Débora Quiring resaltó el nombramiento significativo de la sala Dorada, recordando que Gonzalo Carámbula "fue una persona muy importante, no solo en las políticas culturales, sino de buscar acuerdos de todos los partidos políticos de este país en pro de lo que él defendía, que la políticas culturales eran la mayor política social".
Gonzalo Carámbula fue director del Departamento de Cultura de la Intendencia durante dos períodos de 1995 hasta el año 2005, implementando apuestas culturales importantes. Bajo su dirección se inauguraron o se abrieron las salas más emblemáticas de las artes escénicas y de la música: el teatro Florencio Sánchez en 1996, en el Cerro, y la Sala Zitarrosa dedicada a la música popular en el año 1999.
Además, Quiring también rememoró que, después del incendio y cierre del teatro Solís, y en un contexto muy complejo en los social y económico "se apostó por la remodelación y la reforma y hoy no podemos pensar Montevideo sin estos espacios emblemáticos. O sea que, de alguna manera, lo que hizo Gonzalo Carámbula fue transformar la institucionalidad y, por, extensión la ciudad", afirmó.
El intendente de Montevideo valoró el aporte de Carámbula como "un antes y un después en términos de políticas y gestión cultural" y agregó que, "desde mucho antes era un militante, un compañero de luchas, una persona preocupada por lo que pasaba en su país, por lo que le pasaba a su pueblo".
Bergara reafirmó el compromiso de que la sala Dorada Gonzalo Carámbula seguirá siendo un ámbito para la cultura, pero también un ámbito para la preocupación social, para el despliegue de políticas que la sociedad necesita. Esta sala es para toda la sociedad uruguaya y en la imagen y en la recordación de Gonzalo, vamos a estar siguiendo esos mismos objetivos y esa misma visión, la de que tenemos que trabajar y brindarnos por el bien de la gente", expresó.
Por su parte Grieco resaltó aquel permanente acto cotidiano de soñar Montevideo. "Y ese, ese fue el verdadero Gonzalo, su época dorada. Era una época que perseguía muchas preguntas y soñaba. Esta sala lo tuvo ahí sentado presentando festivales o la Asamblea General de la Cultura o su o su propuesta de tomar la cultura como un ecosistema cultural".
Marcos Carámbula, hermano de Gonzalo, con quien compartió las luchas populares y la gestión de políticas públicas, destacó su apego a la institucionalidad de la cultura como necesidad imprescindible en Montevideo y en el país y su impulso del "profesionalismo, la capacitación, la democratización, la participación de la ciudadanía y sus conceptos de que la cultura da trabajo como reflexión sobre la economía de la cultura".
Liliam Kechichian, quien trabajó junto a Gonzalo Carámbula en el Departamento de Cultura, recordó aquellos años difíciles de la crisis del 2001 y 2002. "Uno entraba la Intendencia y decían, tenés 40% menos de presupuesto" y agregó que "Gonzalo nunca perdió el equilibrio y decía que tenemos que seguir haciendo cosas. No podemos llorar por lo que nos está pasando, que era dramático".
Kechichian rememoró aquella situación que vivía el país con "niños que morían, muchas veces de hambre, en esa época, porque uno se olvida un poco" y narró la experiencia de sacar todas las cabras del zoológico para llevárselas a las familias del área rural de Montevideo, a la vez que con las policlínicas se controlaba a quienes se les daba la leche.
"Y la verdad, fue una experiencia tan conmovedora que, a los 20 días de llevar las cabras y que los niños se estaban alimentando con la leche de cabra, y la policlínica municipal nos decía que aumentaron dos quilos, me acuerdo que con Gonzalo nos abrazamos llorando, allá en Paso de la Arena" y agregó: "esas experiencias son inolvidables".
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