El Museo Oceanográfico celebra 70 años
El Museo Oceanográfico Dámaso Antonio Larrañaga celebra siete décadas de trayectoria consolidado como uno de los espacios patrimoniales y científicos más emblemáticos de Montevideo. Ubicado sobre la rambla del Buceo, el edificio integra historia, investigación, educación y conservación, formando parte de la identidad cultural de la ciudad.
Actualmente, el museo transita una nueva etapa orientada a la renovación de su propuesta museográfica y a la recuperación edilicia del inmueble, con el objetivo de modernizar la experiencia de visitantes e investigadores, preservando al mismo tiempo el valor histórico y arquitectónico del espacio.
El director de la unidad Villa Dolores, Jorge Repetto, destacó el fuerte reconocimiento ciudadano que posee el edificio y el creciente interés que despierta entre instituciones educativas y especialistas. “Es un edificio que la gente identifica perfectamente, aunque no todos saben que aquí funciona el museo”, señaló Repetto, quien indicó además que las delegaciones escolares y los investigadores constituyen actualmente el principal público visitante.
Un edificio con historia
El inmueble donde funciona el museo fue diseñado en 1925 por los arquitectos Canale y Mazzara, por encargo de Visconti Romano, propietario de un cabaret ubicado en los altos del Teatro Artigas, con la intención de construir un “Café Morisco”, inspirado en una estética arquitectónica de influencia oriental.
La construcción comenzó en 1930, en un contexto marcado por la realización del primer Mundial de fútbol en Montevideo. Sin embargo, el emprendimiento comercial tuvo escasa duración y, tras su cierre, el edificio fue cedido por la Intendencia de Montevideo al entonces Servicio Oceanográfico y de Pesca.
“La construcción se hizo sobre lo que era la morgue del cementerio del Buceo y eso generó mitos y leyendas urbanas”, recordó Repetto, en referencia a las historias populares que acompañaron durante décadas al edificio.
A partir de 1934 el lugar pasó a funcionar como sede de la Estación Oceanográfica y posteriormente incorporó un museo, transformándose en la “Estación Oceanográfica y Museo”. Si bien la estación fue cerrada en la década de 1940, el museo continuó desarrollando sus actividades y consolidando su perfil científico y educativo.
El 27 de mayo de 1956 reabrió oficialmente como Museo Zoológico Dámaso Antonio Larrañaga, bajo la órbita del entonces Consejo Departamental de Montevideo, convirtiéndose en el principal museo de ciencias naturales y zoología de la capital.
Un acervo de más de 50 mil piezas
Con el paso de las décadas, el museo amplió significativamente su colección, alcanzando actualmente un acervo cercano a las 50 mil piezas, integrado por aportes de coleccionistas privados, otros museos y ejemplares provenientes del Parque Villa Dolores.
“A partir del paso de directores de diferentes perfiles el acervo se fue enriqueciendo, y una de sus fuentes fue el Parque Villa Dolores porque muchos animales podían conservarse mediante taxidermia y mantenerse visibles para el público”, explicó Repetto.
Entre las piezas más representativas se encuentra el histórico cóndor del zoológico, que superó los cien años de vida y desde 2025 forma parte de la colección permanente del museo. También integran el acervo ejemplares emblemáticos como jirafas y elefantes que habitaron el antiguo zoológico montevideano.
Proyectos de renovación y puesta en valor
En el marco de su 70° aniversario, la Intendencia de Montevideo impulsa una serie de proyectos destinados a actualizar la propuesta expositiva y mejorar las condiciones de conservación y funcionamiento del edificio.
Según adelantó Repetto, se trabaja en un proyecto de renovación museográfica basado en la incorporación de herramientas tecnológicas y nuevos criterios de exhibición.“Existe actualmente un proyecto de cambio de la museografía, que tiene que ver con el uso de la tecnología para dosificar el número de especies que están expuestas”, afirmó.
Asimismo, la Intendencia proyecta la restauración de una de las salas del edificio mediante un esquema que podría incorporar apoyo privado para fortalecer la infraestructura y sumar servicios complementarios compatibles con el funcionamiento del museo.
“Ya se está trabajando en el proyecto y esperamos que se cristalice en no más de seis meses con el comienzo de las obras”, sostuvo. Como parte de las actividades conmemorativas por los 70 años, el museo prepara para diciembre un ciclo de conferencias y propuestas especiales que se desarrollarán en el marco de la tradicional Noche de los Museos.
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